“Este es el día que hizo el Señor: ¡Aleluia!
¡Alegrémonos todos en Él! ¡Aleluia!” (Salmo 117)
“Revístanse del amor, que es el vínculo perfecto” (Col 3, 14).
“Crea en mí, Señor, un corazón puro” (Salmo 50).
“Caminaré en presencia del Señor” (Salmo 115).
""Él te protegerá en la partida y el regreso, ahora y para siempre" (Salmo 120).
“Muéstrame, Señor, tu camino y guíame por él” (Salmo 24).
Dónde hay amor y caridad, dónde hay amor Dios allí está.
"Lo que hicieron con uno de estos pequeños, conmigo lo hicieron" (Mt 25, 40).
"Él da alimento a todos los vivientes, porque es eterno su amor" (Salmo 135).
“Como brotes de olivo en torno a tu mesa, Señor, así son los hijos de la Iglesia” (Salmo 127).
"Él colma de bienes a los hambrientos" (Lc 1, 53).
"Tengo sed de Ti, oh fuente del amor"
“Mi alma tiene sed de Dios, ¿cuándo llegaré a ver Su rostro?” (Salmo 41).
“Que brille sobre mí la luz de tu rostro, Señor” (Salmo 118).
“Bendice, Señor, nuestro trabajo y danos el pan de cada día porque confiamos en Ti” (Salmo 126).
“Sepan que yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo” (Mt 28, 20).
“¡Qué alegría cuando me dijeron: «Vamos a la Casa del Señor»!” (Salmo 122).
“Protégeme, Dios mío, porque en Ti me refugio” (Salmo 15).
Desde la salida del sol hasta su ocaso sea alabado el nombre del Señor (Salmo 112).
En Ti Señor reposa todo mi ser; he sido amado por Ti.
Sí, solo en Ti se alumbra mi esperanza. En Ti solo, Señor.
“¡Señor, nuestro Dios, qué admirable es tu Nombre en toda la tierra! (Salmo 8)
"¡Grandes cosas hizo el Señor por nosotros y estamos rebosantes de alegría!" (Salmo 125).
Te doy gracias, Señor, por tu amor. No abandones la obra de tus manos. Aleluia, aleluia (Salmo 137).
“Demos gracias al Señor porque es bueno, porque es eterno su amor” (Salmo 135).
“Si el pobre invoca al Señor, Él lo escucha” (Salmo 33).
“Nuestra ayuda nos viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra” (Salmo 120).
"Señor, ayúdame por tu bondad." (Salmo 137).
“Señor, haz que escuchemos tu voz” (Salmo 94).
“Que no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lc 22, 43).
“Este es mi cuerpo que se entrega por ustedes” (Lc 22, 19).
“Felices los que esperan en el Señor” (Salmo 146).
“Tú no desprecias un corazón contrito y humillado” (Salmo 50).
“La misericordia del Señor cada día cantaré” (Salmo 88).
“Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen” (Lc 23, 24).
Solo en Dios descansa mi alma porque Él es mi esperanza
solo Él es mi roca y mi salvación, mi alcázar: no vacilaré.
Señor, Tú que puedes calmar la tempestad del mar, conserva mi corazón en paz y unido a Ti.
“El Señor es mi luz, mi salvación,
¿a quién podré temer?” (Salmo 26).
“Los que siembran entre lágrimas cosecharán entre canciones” (Salmo 125).
Hay numerosas antífonas que nos ayudan a vivir cada momento del día en presencia de Dios. A estar atentos a la voz del Espíritu.